Escrito por NINA LADEN
HABÍA UNA VEZ UN RECUERDO
  • Editorial: CORIMBO
  • ISBN: 9788484704997
  • Año de edición: 2014
  • Recomendado por: Óscar
  • PVP: 12,90€
  • Nº páginas: 36

Una madre y su niña están ojeando libros infantiles para un regalo.

La niña señala uno.

- Mamá, éste.

- ¿Éste?

La niña asiente muchas veces, toda seria.

- Te ha gustado el búho, ¿no? 

Mira a su madre sin abrir la boca. Obvio, dicen sus ojos.

- Había una vez un recuerdo -, lee su madre. 

- ¿Qué es un recuerdo?, pregunta la niña.

- ¿Un recuerdo? Pues algo que ha pasado y que uno conserva en la memoria. 

- ¿Como un caramelo?

Sonrío para dentro.  

- Sí, como un caramelo, si el recuerdo es bueno -, responde su madre. 

- ¿Y ya no está?

- No, el caramelo no, pero el recuerdo del caramelo sí. 

La niña mira al vacío sin asimilar la diferencia entre el caramelo presente y el ausente. 

- Mira, vamos a leerlo y a ver qué le pasa a este recuerdo, ¿vale?

La niña dice sí con la cabeza pero de repente parece triste. Pobre caramelo perdido. 

En ese momento suena el teléfono y oigo retazos de la voz de la madre mezclados con una voz masculina que me pregunta por una guía de Turquía. O de Holanda. O de El Salvador. La verdad, no sé muy bien, los caramelos-recuerdos me tienen distraído. 

¿Recuerda la pluma que una vez fue...

...un ala?

¿Recuerda el libro que una vez fue...

...una palabra?

La madre lee muy despacio, dando tiempo para que las imágenes del cuento entren en sus palabras y las redondeen de color y de fuerza evocadora. 

¿Recuerda el mar que una vez fue...

...una gota?

¿Recuerda la noche que una vez fue...

...una mañana?

La niña escucha concentrada, más atenta a las imágenes que a las palabras, me parece a mí, muy seria, con los ojos abiertos a una realidad que está muy lejos de aquí. 

¿Recuerda el amor que una vez fue...

...una mirada?

¿Recordarás tú que una vez fuiste...

...un niño?

Miro a la madre mientras termina de leer el cuento y pienso en caramelos presentes y ausentes, preguntándome qué queda de nosotros sin memoria. Si un recuerdo oscila entre algo que tienes y algo que has perdido, la voz cálida de tarde-de-lluvia-junto-a-la-chimenea de esta madre podría ser una buena forma de aprender a cuidar de lo que hemos sido. Y de lo que somos.