Escrito por EDUARDO GALEANO
MUJERES
  • Editorial: SIGLO XXI
  • ISBN: 9788432317682
  • Año de edición: 2015
  • Recomendado por: Óscar
  • PVP: 18€
  • Nº páginas: 240

Erasmo de Rotterdam: "La mujer es mujer, es decir loca, sea cual sea el disfraz que adopte".

Aristóteles: "La mujer es inferior por naturaleza, es un varón mutilado".

Santo Tomás de Aquino: "La mujer es un error de la naturaleza: nace de un esperma en mal estado".

La tradición cultural ha sembrado de agujeros la historia de la Humanidad. Ha tratado a las mujeres como personas inferiores, con capacidades inferiores, relegando sus vidas y sus logros al menosprecio, y de ahí, al olvido. Recuperar la presencia de las mujeres en la historia requiere a menudo un esfuerzo arqueológico. Sus vestigios están en ruinas, rotos y desperdigados por siglos de indiferencia masculina, y para llegar a ellos hay que apartar los restos de los hombres, abrumadores, totalizadores y con una estúpida e infantil tendencia a querer ocupar toda la atención y todo el espacio. 

La historia de la civilización occidental es un gran puzle cuyas piezas femeninas han sido sustituidas, sistemáticamente, por piezas masculinas. Y este libro de Galeano se propone devolver a su sitio alguna de esas piezas robadas y olvidadas, arrebatando del olvido pequeñas historias de mujeres conocidas por su talento (Camille Claudel, Marie Curie, Frida Kahlo) o por su lucha por una causa (Rosa Luxemburgo, Rigoberta Menchu). Y también, historias de mujeres anónimas, que nunca entrarán en los libros de historia, mujeres que participaron en hazañas colectivas como la Comuna de París o la revolución mexicana, prostitutas, modelos, actrices o panaderas que en algún momento de sus vidas se negaron a obedecer, servir y callar y se atrevieron a salir a la calle, a no atender a soldados que hubieran participado en represiones de obreros, a cantar y actuar y enseñar cuando la Iglesia lo prohibía y a desafiar a Aristóteles, San Pablo, Erasmo y demás eminencias misóginas de la historia para reivindicar que ellas también tenían alma, sabían impartir clases y no, señores filósofos, no estaban locas.